Caracteristicas de los niños y las niñas de Educacion Primaria

Familia felizLAS NIÑAS Y LOS NIÑOS DE SEGUNDO GRADO

Entre la informalidad de las relaciones familiares y la formalidad de las escolares, los niños y las niñas de segundo grado han dado pasos importantes hacia su apreciación objetiva del mundo.

     Estos infantes han comenzado a adquirir conciencia de los límites impuestos por la propia realidad.

  • En su conducta, se manifiestan los siguientes cambios:
  • Saben ya descifrar la escritura y han sobrevivido un año de adaptación a un medio escolar que les era ajeno.
  • Se reconocen diferentes de los otros, aunque todavía les falte mucho para comenzar a construirse a sí mismos en los otros. Estos cambios socioafectivos y cognitivos son paralelos a cambios corporales importantes.
  • Los niños y niñas de siete años comienzan a mudar su dentición y a aumentar su talla y su peso. Tales variaciones, para ellos incomprensibles, les producen incomodidad, pero tienen el efecto de concentrar su interés en los cambios que suceden no sólo en sus cuerpos sino también en los ocurridos en otros cuerpos.
  • Se intensifica así, su curiosidad investigadora y comienzan a preguntarse acerca de las causas lógicas de los fenómenos.
  • Les interesa el desarrollo de la anatomía y se hacen, más o menos conscientes, una pregunta clave: “¿de dónde provengo?”. Su interés por los procesos de concepción y embarazo aumenta conforme son más drásticos los cambios en su propio cuerpo.

     Es éste el momento de aprovechar su afán investigador y su deseo de contacto con el mundo para estimular el abandono de la timidez o de la prepotencia, de la indiferencia y de las conductas subjetivas que inhiben la socialización. Es ahora cuando debe fomentarse en él la práctica de la lectura para que puedan entrar en contacto por sí mismos, en la medida de sus capacidades, con las grandes realizaciones de la cultura humana y las actitudes de tolerancia y solidaridad que deben dirigir la vida de toda persona.

LAS NIÑAS Y LOS NIÑOS DE TERCER GRADO

  • Ya saben leer, se expresan con cierta fluidez y distinguen los seres vivos de los no vivos, además de diferenciar los objetos naturales de los creados por el hombre.

  • No obstante, sus dudas respecto del yo interno, opuesto al externo, son más urgentes: comienzan a mirar objetivamente al mundo pero desconocen el interior de su propio cuerpo.

  • Tienen ideas difusas acerca de lo ocurrido en el pasado y de lo que puede proyectarse hacia el futuro. No son capaces todavía de poner sus experiencias al servicio de proyectos futuros.
  • Comienzan a ser solidarios. Hacen suyas las alegrías ajenas y saben que pueden consolar las penurias de otros. Sin embargo, sus amistades son todavía inestables, por lo que continúan buscando y conociendo.
  • Antes se portaban bien por obediencia o por temor; ahora empiezan a reconocer el sentido de lo correcto por la validez de normas de las que incluso dudan en la mayor parte de las ocasiones.
  • Se han vuelto más receptivos y desenvueltos, lo cual los lleva a participar en grupos con más frecuencia.

Llega así el momento en que se les puede solicitar mayor cooperación de su parte en la escuela y en el hogar.

     Deben reconocerse en la participación grupal, saber que sus opiniones no son las únicas válidas y por ello, percatarse de que sus compañeros y familiares pueden aportar una gran riqueza a su vida.

    Por eso, en este grado, comienza el estudio sistemático de la historia, aunque todavía informalmente. Es ahora cuando debe enseñarse a los niños y a las niñas, que la historia no depende de su voluntad o de la de unas cuantas personas, sino de la participación de todos los miembros de la sociedad.

     El respeto hacia las opiniones de los niños y las niñas, estimulará sin duda el desarrollo de juicios críticos propios, si no independientes del todo de la subjetividad, sí basados en parte, en procedimientos lógicos de razonamiento.

     Estos niños y niñas que pronto dejarán de mudar dientes, son los que quieren conocer el mundo. Disponen ya de facultades en ciernes para conocerlo objetiva y racionalmente.

LAS NIÑAS Y LOS NIÑOS DE CUARTO GRADO

Las niñas y los niños de cuarto grado no se contentan ahora con apreciaciones globales o con puntos de vista únicos. Han aprendido que un problema puede tener distintas soluciones, o que es posible apreciar un mismo asunto de acuerdo con diversos puntos de vista, que no son absolutas sino variables según sean las circunstancias.

    Se pueden observar las siguientes peculiaridades en la conducta de estos infantes:

  • Son leales a su grupo, intentan respetar las reglas pero se deprimen cuando se pone en evidencia sus errores.
  • Las relaciones espacio-temporales, que tanto trabajo costaba identificar a niños y niñas de grados anteriores, para los de cuarto grado, han dejado de ser un misterio.
  • Su horizonte se ha vuelto amplio: saben distinguir el pasado del presente y también pueden ubicar secciones espaciales dentro de representaciones de espacios mayores.
  • La madurez relativa de su pensamiento lógico es congruente con su capacidad de expresión verbal.
  • Les gusta percibirlo todo concretamente pero son capaces de establecer deducciones abstractas a partir de hechos concretos.
  • Aún no han dejado de ser impulsivos, capaces de mirar ahora, desde fuera de sí y sus propios juicios son fácilmente influenciables por criterios ajenos.
  • Están listos para aprender sistemáticamente las premisas fundamentales del razonamiento científico.
  • Han descubierto la riqueza de los argumentos y la flexibilidad de la lengua. Es éste el mejor momento para despertar su interés por la literatura, las matemáticas y el estudio de la naturaleza.

Los niños y las niñas de cuarto grado, están pasando por una etapa de transición, ya no se sienten pequeños pero tampoco son adolescentes, ya demandan de los adultos respeto a sus opiniones y derecho a participar e influir en las decisiones que afectan las relaciones familiares.

     Les inquietan la vida, la muerte y el dolor. Se desconciertan ante problemas irresolubles, aunque ya son capaces de proponer soluciones diversas para los conflictos que sí pueden resolverse, sobre todo para aquellos que exigen su cooperación en grupo.

LAS NIÑAS Y LOS NIÑOS DE QUINTO GRADO

Los niños y las niñas de quinto grado atraviesan por la difícil etapa de la preadolescencia, que se caracteriza por:

  • El ensayo, el error, la rebeldía, el afán de liderazgo, la necesidad de autonomía y simultáneamente la de formar parte de grupos
  • La búsqueda de relaciones sólidas y el interés por sus complementos de sexo opuesto al suyo.
  • Inflexibilidad al hacer valer sus convicciones éticas: después de todo, la información de valores humanos flexibles suele tener como antecedente la práctica firme de valores ya hechos.
  • Transformaciones intensas en sus cuerpos que se manifiestan en inseguridad, asombro y deseos de conocer la razón de tales cambios.
  • Repentinos cambios de ánimo, en los que se alternan los estados de euforia y los depresivos.

En el trato cotidiano con estos infantes, es conveniente no subrayar las diferencias entre niños y niñas antes bien, se debe propiciar que realicen actividades conjuntas y que en el reconocimiento del otro sexo sean capaces de reconocerse a sí mismos. Tampoco deben parecer extraños los eventuales “enamoramientos” que pudieran suscitarse entre integrantes del grupo.

    Las intervenciones espontáneas de niñas y niños, aun cuando no se les pida parecer, no deben percibirse como capricho inoportuno. Los niños y niñas necesitan ansiosamente construirse a sí mismos, afirmarse y ser capaces de mirar al mundo de acuerdo con puntos de vista convincentes y racionales.

     Nada se gana con coartar lo que inevitablemente tiene que suceder. Puede, eso sí, encauzársele fructíferamente. Puede ayudarse a estos niños y niñas a resolver problemas con sus propios recursos y enseñarles el rigor del razonamiento matemático junto con la multiplicidad semántica de la lengua y la igualmente riqueza del mundo social y natural. El arte, la ciencia, la vida y la sociedad los reclaman.

     De esta riqueza habrán de surgir los líderes responsables que la escuela, la sociedad y la propia vida exigen.

Niños de 12 añosLAS NIÑAS Y LOS NIÑOS DE SEXTO GRADO

El punto álgido de la pubertad de niños y niñas de este grado coincide con su inminente salida de la educación primaria. Los cambios institucionales y los psicobiológicos se conjuntan para confundirlos. En su conducta pueden apreciarse los siguientes cambios:

  • Su indiferencia ante el sexo opuesto sólo es una máscara de la curiosidad y del cariño que íntimamente desean dar y recibir. Son pequeños para establecer un noviazgo, pero están aptos para ensayar sus primeras experiencias , aunque todavía les falte un largo trecho mental y emocional por recorrer.
  • Las niñas y niños de sexto grado se acercan y se aíslan alternativamente de sus iguales en edad y más de los adultos.
  • Pueden tomar decisiones por sí mismos pero dependen de las reglas del mundo adulto. De ahí sus actitudes contradictorias. Quieren comprender el mundo y no solamente en líneas generales.
  • Exigen explicaciones de causa y efecto e inventan modelos para explicarse objetivamente la vida. Es posible que muchos de sus modelos no sean correctos, pero pueden permitirse el lujo de equivocarse sin que los efectos de sus acciones pesen tanto como resulta con las equivocaciones de los adultos.
  • Sus valores éticos, que ellos creen firmes, son todavía fluctuantes. No obstante, estos niños y niñas quieren ensayar muchos lenguajes, no sólo los verbales sino también los extraverbales.
  • Son curiosos e inquietos, comienzan a poseer una voluntad propia, a modelarse a sí mismos, son sensibles a los estímulos naturales y sociales del entorno.    El maestro o la maestra de sexto grado debe formar a estos niñas y niños en el rigor científico con el que deberán acostumbrarse a ver el mundo, en la comunicación por medio de ejemplos concretos de valores firmes y universales, con abundantes estÍmulos hacia la asunción de la responsabilidad que tenemos los seres humanos de construir un mundo mejor.

  La objetividad científica y la responsabilidad deben complementarse con la actitud humilde y sensata que el ser humano ha de poseer para triunfar en la vida, tomando experiencia de nuestros propios fracasos. Hay que preparar a los niños y niñas para asumir responsablemente sus propios riesgo

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